jueves, 22 de noviembre de 2007

Instrucciones para repensar


Replantea el tema. Revisa el contexto. Recurre a la locura (toda locura tiene un método). Revuelve los consejos. Resume todo concepto. Revisa las consecuencias. Revive lo ocurrido.


Replantear la instrucción parecería tanto como oprimir pausa y en slow motion buscar el momento que indica el sustento anímico como para agregar el "re" sin temor a la sandinista represalia egoíca.


¿Qué otro regaño puede aparecer en este cuadrilátero, que el del apego a un momento bañado en chantilly y chispas multicolor digno de ser enmarcado por todo tipo de arquetipos?


La remembranza impide la claridad. Si bien la palabra "recordar" tiene que ver con la palabra corazón, el mismo corazón por medio de su diario accionar registra la función de la concentración en Justo-Este-Momento como elemento no negociable en este tránsito vital.


Tal vez por eso no se pueda repensar, sino recuperar. Especialmente tiempo.



Biography lends to death a new terror.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Instrucciones para ponerse un nombre de futbolista

Si uno está harto del tránsito en las calles, de la inseguridad, de las hormigas en los clósets y hasta de la sacudida repentina del NIkkei, lo más probable es que tal vez el nombre pueda salir como el próximo candidato a ser víctima del esfuerzo creativo para curar el ocio.
¿Qué otra cosa es el nombre, más que un apelativo que denota, un conjunto de letras unidas que aparantemente consuman (y conjuran) hechos factuales como el tránsito vital?
El nombre puede ser el que te venga en gana. Y por eso mismo, cuando llegue el importante e inigualable momento de ponerte nombre de futbolista, estira las neuronas como Superman elástico de antaño y prepárate para ser santo monarca atiburonado que vaya por la metrópoli repartiendo sonrisas.
Lo primero es encontrar el vacío en el ejercicio fragmentario de irle sólo a uno equipo. Puedes seguir yéndole al Imperial Santos Laguna, pero para que no te quedes con el estigma exclusivo de Daniel "El Hachita" Ludueña o de Walter "El Lorito" Jiménez, es aconsejable ver al conjunto de equipos como la unidad que dará pie a tener el nombre que siempre soñaste.
Ya que trascendiste el espíritu del "áaguileee", del tuzeee" o de "teecoloteee", entonces revisa minuciosamente lo afortunados que son varios de los jugadores de nuestra rotunda Primera División:

Cirilo Saucedo (Tigres)
Flavio Rogeiro (Tigres)
Fabián Alberto Cubero (Tigres)
Lucas Emanuel Ayala (Tigres)
Walter Gaitán (Tigres)
Jonathan de León (Tigres)
Franco Peppino (Veracruz)
Sindey Balderas (Veracruz)
Cesáreo Victorino (Veracruz)
Irenio Soares (Veracruz)
Carlos Cariño (Veracruz)
Andony Hernández (Veracruz)
Rodrigo Gasperín (Veracruz)
Leobardo López (Pachuca)
Marvin Cabrera (Pachuca)
Fausto Pinto (Pachuca)
Paul Nicolás Aguilar (Pachuca)
Braulio Godínez (Pachuca)
Willy Guerrero (Pachuca)
Andrés Chitiva (Pachuca)
Edwin Santibáñez (Pachuca)
Raúl Ascensión Martínez (Pachuca)
Edy Germán Brambila (Pachuca)
Luis Gabriel Rey (Pachuca)
Víctor Omán Mañón (Pachuca)
Alfredo Frausto (San Luis)
Oscar Mascorro (San Luis)
Alfredo González Tahuilán (San Luis)
Michael Orozco (San Luis)
Braulio Luna (San Luis)
Malher Tressor Moreno (San Luis)
Víctor Piríz (San Luis)
Milton Michell Aguilar (América)
Duilio Davino (América)
Lucas Martín Castromán (América)
Alvin Mendoza (América)
Yosgart Gutiérrez (Cruz Azul)
Joel Huiqui (Cruz Azul)
Denis Caniza (Cruz Azul)
Richard Nuñez (Cruz Azul)
Jared Borgetti (Cruz Azul)
Gabino Alberto Velasco (Cruz Azul)
Clemente Ovalle (Atlante)
Alain Nkong (Atlante)
Prudencio Vargas (Atlante)
Andrés Carevic (Atlante)
Gil Enríquez (Atlante)
Giancarlo Maldonado (Atlante)
Edwin Borboa (Atlante)
Severo Meza (Monterrey)
Pierre Ibarra (Monterrey)
Paulo Serafín (Monterrey)
Felipe Baloy (Monterrey)
Walter Erviti (Monterrey)
William Paredes (Monterrey)
Irving Rubirosa (Monterrey)
Rodolfo Basilio del Real (Monterrey)
Wilson Tiago Mathias (Morelia)
Wanderson da Silva (Morelia)
Gabriel Choy González (Morelia)
Odín Patiño (Pumas)
Darío Verón (Pumas)
Jehú Chiapas (Pumas)
Sinhué Daniel Jaramillo (Pumas)
Leandro Augusto (Pumas)
Rubens Sambueza (Pumas)
Alex Diego (Pumas)
Pablo Bonells (Pumas)
Diego Colotto (Atlas)
Jesús Arturo Paganoni (Atlas)
Bruno Marioni (Atlas)
Aarón Padilla (Atlas)
Lucas Barrios (Atlas)
Osvaldo Lucas (Jaguares)
Melvin Brown (Jaguares)
Gabriel Palmeros (Jaguares)
Edoardo Issella D´Gómez (Jaguares)
Lenilson Batista (Jaguares)
Miguel Gómez Palapa (Jaguares)
Pablo Quatrocchi (Necaxa)
Emilio Hassan Viades (Necaxa)
Marvin de la Cruz (Necaxa)
Omar Jair Maldonado (Necaxa)
Oscar Uriel Zea (Necaxa)
Fabiano Pereira (Necaxa)
Everaldo Barbosa (Necaxa)
Marinho Ledesma (Necaxa)
Hugo Rodallega (Necaxa)
Martín Edwin García (Necaxa)
Walter Allberto Pérez (Tecos)
Nelson Alejandro Pinto (Tecos)
Said Godínez (Tecos)
Mauro Cejas (Tecos)
Pablo Metlich (Tecos)
Hugo Droguett (Tecos)
Eder Mishel Urieta (Tecos)
Emerson Lomelí (Tecos)
Elgabry Rangel (Tecos)
Eduardo Lillingston (Tecos)
Zaid Gamaliel López (Tecos)
Hernán Cristante (Toluca)
Paulo Da Silva (Toluca)
Sergio Amaury Ponce (Toluca)
Isaac Cherem (Toluca)
Alfredo Talavera (Chivas)
Liborio Vicente Sánchez (Chivas)
Jonny Magallón (Chivas)
Max Pérez (Chivas)
Walter Vilchez (Puebla)
Nazario Flores (Puebla)
Jorge Damián Zamogilny (Puebla)
Mateo Figoli (Puebla)
Pablo Aja (Puebla)
Johnny García (Santos)
Osmar Mares (Santos)
Walter Jiménez (Santos)
Daniel Emmanuel Ludueña (Santos)
Sonny Guadarrama (Santos)
Oribe Peralta (Santos)
Vicente Matías Vuoso (Santos)

Estos son sólo unos cuantos ejemplos de valientes próceres que han dejado todo en la cancha y en el santoral para otorgarnos un momento de lucidez e iniciar nuestro lúdico ejercicio.
Debemos tomar un nombre al azar, por ejemplo: William
Posteriormente tomemos un segundo nombre: Tressor
Ahora entrega tu propio apellido al ejercicio:
Por último, elige dos apellidos de esta florida canasta : Guadarrama Gasperín

Ahí tienes tu primer nombre completo de soldado de la Primera División. En una próxima entrega se mejorará este nivel accediando a la Primera División A y a los apodos de estos sultanes del balón.
Realiza tantas combinaciones como te sea posible y descifra la heráldica (y hermenéutica) del nuevo nombre.
Cámbiatelo dos veces al día (así te aseas la mente) y compáralo con jugadores brasileiros, panameños y otomanos. La pasión del futbol no tiene por qué circunscribirse nada más a las venas.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Instrucciones para quitarte los lentes


Lo primero es querer dejar de ver como acostumbras hacerlo. Sin querer necesariamente perder definición (hoy hasta el plasma fibrila por este concepto) vale el movimiento para descansar la vista y aprender a parpadear. Si por alguna razón no eres orgulloso portador de lentes, puedes saltarte este instructivo, o hacer de cuenta que tienes lentes.


Toma fijamente las patas de un sólo lado (recuerda: hemisferio izquierdo racional, hemisferio derecho creativo), justo como no lo recomiendan los optometristas. Evita parpadear durante esta operación para que disfrutes cómo la realidad es pusilánime y blandengue con un sólo cristalito de por medio.


Siente tu nariz liberada por Willy y retira por completo el armazón.


Un armazón sustenta la idea de protección acorazada. En este caso estaremos liberando la Normandía de nuestra predilección. Se sugiere reconocer que uno es verdaderaMente libre, cuando aprende que el mundo no es como aparece.


Al dejar los lentes en cualquier superficie, reclínate y parpadea como Milhouse.


Saborea el no-ver.

jueves, 16 de agosto de 2007

Instrucciones para evitar lloriquearle a un iPod




Imagino el proceso fabril por medio del cual se compone (conceptualmente) un iPod. Ahí es precisamente donde los empleados de la blanca manzana tienen la luminosa oportunidad de comprender la interdependencia y el Vacío. Sabiendo que iPod se compone de partes, y sus partes de otras partes...

En el quirófano donde el iPod que me robaron fue gestado (seguramente vía cesárea) debió haber tenido un aroma a madera. Aguantó todo tipo de golpes (personales y teledirigidos, ocasionales y colectivos). Cuando pienso en el proceso de transporte, de cómo ese iPod viajaba con su empaque negro y la sonrisa pirata (en más de un sentido) de Johny Depp, veo claramente cómo en su pantalla podría haber algo más que el reflejo de la obscuridad estertora del empaque y esa melosa capacidad para ser empacado en blisters que sólo Neil Armstrong pudo imaginar.

El acecho al almacén era como el cunero natural y caluroso. Perdía la garantía si perdía también alza en el precio por comprarlo en Indianápolis. Fair enough. Una cubierta de hule estilizado que no debería costar más de unos pícaros centavos de dólar salió en USD $27. (ahí fue donde se equilibró el deal y tal vez desde ahí se gestaba el complot: dejar que cargara lenta y estudiadamente el inocente aparato para que cuando el momento fuera dictado, regresara a manos de una potestad aún desconocida.

Cuando lo liberé del Pirata del Caribe y lo conecté a la música previamente instalada en la computadora, fue como inventar el proceso de alimento en una placenta, y al ver que se prendía su pantallita, imaginar sus primeras palabras.

El resto fue solaz.

Inventé ingeniosos nombres para playlists dignos de ser tocados en ocasiones emocionalmente paradigmáticas: "Música para apagar la luz y ver qué pasa", "Música para patear perritos totalmente desnudo a la luz pública", "Música para recordar que Justo-Este-Momento se compone de ESO", "Música para abrir las puertas del bule de par en par", "Música para treparle al estéreo en la troca durante el trayecto de Piedras Negras a Nogales"...
Cada estado anímico tenía su playlist. El chiste era dejarse tocar por una emoción y no por una elección. Si es cierto que la música es un proceso de reconvención del instante a costa de seguir siendo un surgimiento dependiente, la música dentro del iPod no fungía más que como un testigo del día.


Tenía suficientes motivos -como todo aquel que cree poseer un iPod- para pensar que ese, justo ESE, era único e irrepetible. Las conferencias de Dharma fueron lo que en un principio pudo haber dolido, pero consecuente al tema preciso que al menos quien tenga el aparato en sus manos, tenga a bien picarle play y husmear lo suficiente, antes de borrar la memoria del ahora adoptado aparato, ahora lúcido reflejo de la impermanencia misma.


martes, 31 de julio de 2007

Instrucciones para brincar en una cuerda floja

La cuerda floa lo es, por evitar salir de su zona de confort.
Una cuerda floja evita levantarse junto su dueño (el mejor postor) y unirse al alarido que conviene al usufructo.
Una cuerda floja es floja por no ser causa cooperativa en el trànsito de su amable transeúnte en turno.

Cuando tensas la calma y la cuerda, pareces ver dos cuerdas uniéndose lentamente y dos calmas disuadiéndose rápidamente. Por eso el primer paso es saber que no hay cuerda. Si no hay cuerda, tampoco hay caída, mucho menos llegada (abajo o al otro lado del poste).

Ya que tomaste esa previsión, lo mejor es ver rápidamente hacia abajo (imposible no hacerlo): colores retumban y miriadas de albinos pumas convertidos en túneles benefactores de la histeria se manosean el rostro para ser el primero en invitarte a su espacio (myspace).

La condición de haber visto lo que hay abajo es no volver a verlo. Ya lo conoces, y no se desea lo que no se conoce. Con la instrucción de saberse apetitoso del momento, cada paso es un sahumerio y tú la esencia.

Con cítrico humor conserva el punto de unión con la cuerda comparsa y registra la mitad del terreno como un ecuador o un ombligo de la Luna. Ya ahí, es hora de voltear hacia arriba. Extiende las alas, brinca y pregona la no-cuerda. Siente cómo haces levantar temprano a la cuerda, como le das sus Corn Flakes y la despellejas empezando por el arquetipo que tiene de sí. Desaforadamente gritarlo todo. Empujar la inercia al lado contrario y desnudarse ahí, en esa no-cuerda. Seguir gritando si caes o si te elevas, pero hacerlo y saber que la otra mitad es cuestión sólo de tiempo.

jueves, 12 de julio de 2007

Instrucciones para seguir creyendo que esto existe tal como aparece.



Un solo paso basta para confirmar que dada la identidad con la que has intimado los años que tienes (o que crees tener), se vuelve máxima e irrefutable autoridad.

Entra a un centro comercial. Trata de ser inmune. Pero verdadera y legítimamente inmune. Hemos estado acostumbrados a crecer y creer que somos el cuerpo que habitamos, y de ese modo dejamos de lado por lo menos una mitad de oportunidades que tendríamos para desarrollarnos como civilización.

¿En qué se te va el dinero?

¿En qué se te va la energía?

Habría que identificar muy bien esto y ver que el fitness way of life, como lo más anticuado y out tienen una pieza clave en común: son imputaciones que hacemos. Artificiales. Condicionadas. De otro modo, nos la creemos todita, y ni siquiera reparamos en esto, y compramos lo más inútil, roto y de mal gusto, si es preciso; estridente o francamente ridículo, si está de moda; cuando lo único evidente es que perpetuamos los acondicionamientos compulsivos que nos vuelven aún más ciegos ante el hecho de que no somos nuestro cuerpo, menos aún lo que te pones o lo que te quitas.

Ajá. ¿En busca de qué?

Por supuesto, de elementos que a la larga aporten felicidad. Pero erróneamente crees que existen o se nos prometen en el concilio social, cuando están exclusivamente en uno.

¿Eres presa de qué compulsiones?

lunes, 9 de julio de 2007

Instrucciones para pretender enviar todo al diablo



What the heck?

Estas tres palabras lanzan una encomienda bien centrada en su orografía lacustre, donde en lugar de pozo de los deseos, se extiende un insensato rescoldo al momento álgido.


Si lo que se pretende es hacer trizas una expectativa, cualquier detonador es viable. La expectativa es la antesala de la decepción. Por eso practícala cada vez que desees esto.


Si sólo se trata de un arrebato como quererte lanzar de un octavo piso por un choque de trenes emocional, tal vez baste con estirar el tiempo, cortar la lengua y comportarse como un pedazo de madera (soy un pedazo de madera, soy unpedazo de madera, soy un pedazo de madera...). Así no habrá salvas que rescatar no rescates que salvar.


Ahora que puede que se trate de limar un comentario mal aplicado. Aquí la situación es quirúrgica. Por eso valdría más la pena ser un gran pedazo de madera. Si por los grados Kelvin no se aguantan las ganas de decir (así sea en bajito y balbuceadito) lo que se tiene que decir, entonces habrá que procurar que sea algo de lo que sabes, deberás hacerte responsable y pararte derechito.


Si de todas estas, además recreas un intro mix que genere entropía humana y parezcas antropófago, entonces -en una de esas- quizás sí puedas ser malabar de octavo piso, o empezar a recordar que todo lo que haces, todo lo que dices y todo lo que piensas genera consecuencias.